El libro de las madres

“Os afirmo y os juro que nunca os he mirado con indiferencia ni con la languidez que da a veces la costumbre. Ni mis ojos ni mi corazón se han acostumbrado jamás a vuestra vista, y jamás os he mirado sin alegría y sin ternura; y si ha habido momentos en los que no se mostraran, era cuando más intensamente las sentía. No es pues eso lo que puedo reprocharme; pero siento no haberos visto lo bastante, y que haya habido crueles obligaciones que a veces me privaron de ese placer.”

“Mi corazón está en reposo cuando está junto a vos: es su estado natural y el único que puede complacerle […] Os busco sin cesar, y encuentro que todo me falta, porque vos faltáis.”

Cualquiera diría que estas palabras son ardientes palabras de amor entre amantes, que expresan pérdida y añoranza del ser querido. Pues bien, son palabras de amor, sí, pero no de deseo amoroso, sino palabras de amor filial. Así se expresa Madame de Sévigné, en el siglo XVII, en las cartas que le escribe a su hija, que se ha marchado a vivir lejos de ella. Estas cartas están reconocidas hoy como uno de los grandes clásicos de la literatura francesa.

Las acabo de descubrir porque están incluidas en un reciente libro publicado por la editorial 451, El libro de las madres. Este libro recoge textos literarios de todos los tiempos recopilados por Laura Freixas en un intento de explorar lo que se ha escrito sobre la figura de las madres, del significado de la maternidad y el amor maternal.

Laura Freixas reconoce que no ha sido fácil encontrar textos que hablaran de la maternidad en primera persona antes del siglo XX. Como afirma: “si en general las mujeres ‘son dichas’ más que ‘se dicen’, si los personajes femeninos suelen ser vistos desde fuera -y cuando son desde dentro es un autor masculino el que les da voz-, esto puede predicarse mucho más de las madres.” Aún así consigue recopilar textos interesantísimos como las Carta de M. Sévigné y que van desde textos de la Metamorfosis de Ovidio a relatos cortos de Katherine Mansfield,  Emilia Pardo Bazán o Benito Perez Galdós.

En concreto, el caso de las Cartas, como ejemplifica las citas de arriba, nos descubre un lenguaje propio; el lenguaje que se asocia a la lírica tradicional (del deseo amoroso, más del hombre hacia la mujer, que a la inversa) traspasa esa barrera y refleja el amor de una madre por su hija desde un punto de vista diferente.  La diferencia femenina aparece con fuerza y gran belleza en estas palabras.

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