Mujeres y varones: imágenes en la infancia

Leyendo el conmovedor libro La niña del lápiz marrón me he encontrado reflexionando sobre cómo vamos adquiriendo o creando nuestra identidad de mujeres o de varones desde la más tierna infancia en relación a nuestras experiencias vitales.

Los referentes son muy importantes, como comprobamos que le ocurre a Reeny. Para ella es necesario saber el sexo de los personajes (todos animales o personajes imaginarios) de los libros de Leo Leonni, en torno a los que trabajan en su clase de infantil.

Reeny es una alumna de Vivian Gussin Paley, una maestra de educación infantil que realata en su libro la experiencia que vivió con una de sus clases con las que se embarcó en un viaje por las lecturas de la obra de Leo Leoni, un autor italiano de libros infantiles.

“A través de Frederick, el ratón, y los otros personajes de Lionni, ellos indagan en temas de raza, identidad, género y las necesidades humanas esenciales: crear y pertenecer. Guiada por sus alumnos, y enhebrando relatos -fiel a su propuesta de continuidad narrativa- que despiertan los sentimientos y los interrogantes más profundos de los niños, esta carismática maestra y autora transmite con inusitada agudeza el mundo de un grupo de niños pequeños en el que los personajes de cada relato entran en el aula, en los juegos y en las conversaciones diarias.” (Leer la reseña completa)

Esto es lo que plantea Reeny en el capítulo “Mujeres y varones” (extracto) del libro La niña del lápiz marrón :

– Eso me hace pensar en algo- dice Reeny durante nuestra tercera o cuarta lectura de Alexander and the Wind-Up Mouse-. ¿Willy es un varón? […] ¿Por qué son todos (los personajes) varones?

– ¿En los libros de Leo Leoni? ¿Todos son varones?  […] Nunca antes había pensado en ello. […]

Hasta ahora la cuestión de género no se había planteado cuando representábamos los cuentos de Leo Leonni, pero sí cuando hacíamos nuestros propios cuentos. […] Nunca percibimos que las cuestiones que examinábamos tuvieran algo que ver con el hecho de ser varón o mujer. […]

– Creo que tal vez Leo Leonni no pensaba demasiado en las mujeres porque estaba acostumbrado a ser un varón – dice Reeny, y la idea le parece sensata a todos los demás.

– Y también podría haber otra razón – digo, tomando mi cuaderno-. […] En aquella época, muchos escritores elegían como personajes a los varones, aunque no hubiera ninguna razón para preferirlos a las mujeres. […]

¿alguno de estos personajes tiene que ser un varón?

– Alexander tiene que ser un varón – exclama Jenny-, porque siempre lo corren con una escoba.

Todos los chicos asientes. Al haberse planteado la cuestión varón-mujer, entra en escena el estereotipo del “chico malo” […]

– Pero Willy podría ser también una mujer – sugiere Reeny – , porque está descansando sobre un almohadón, como se supone que están las chicas.

¿Qué hacemos en las clases en momentos como este? ¡Me encantaría escuchar las experiencias de maestras y maestros de infantil!

El libro, además, es un recorrido por el desarrollo de la personalidad en el aula de infantil a través de los cuentos y las dramatizaciones y, sobre todo, a través de la escucha particular de cada niño y cada niña.

Sobre este tema, la autora habla en una entrevista reciente, y ofrece consejos para fijarnos y mejorar la escucha en nuestras aulas:

Pregunta:
¿Puede describir más sobre la importancia de observar a los niños para entender su comportamiento y sus necesidades?

Vivian Paley:
Reconocí que, como maestra preescolar o de kindergarten, rodeada por las demandas intensas de 20 ó 25 niños, a menudo me era difícil escuchar las voces de individuos en mi salón de clases. Cerca del momento en que editaba mi libro Wally’s Stories, descubrí las grabadoras de casetes. Estas cambiaron mi vida por completo. Decidí realizar cierto tipo de experimento para ver cuánto podía fijarme en los intereses de cada niño de mi clase. Usé la grabadora para grabar pequeñas conversaciones que podían ocurrir en una mesa de actividades, en el rincón de muñecas o el área de bloques, durante la merienda o el almuerzo. Al final del día completaba los transcritos de la cinta intentando discernir voces particulares. Me di cuenta que no podía recordar lo suficiente acerca de niños individuales. Siempre había ciertos niños que acaparaban la atención, cuyos problemas exigían una atención total, o así me parecía. Pero ¿y los demás? Aproveché este experimento para afinar la habilidad de observadora de mi propia clase. Intenté apuntar algo específico que escuché decir a cada niño o que lo observé hacer durante el día. Usualmente había 16 ó 18 alumnos con quienes podía hacer esto fácilmente. Siempre había 5 ó 7 alumnos acerca de quienes no sabía nada en absoluto. No se me ocurría una sola cosa que estos 5 ó 7 niños habían hecho o dicho durante aquel día en mi clase. Me obligué a mí misma a relacionarme con estos individuos al principio del siguiente día de clases. A través del tiempo fui desarrollando naturalmente la memoria de incidentes específicos con cada alumno de mi clase.

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2 comentarios en “Mujeres y varones: imágenes en la infancia

  1. Me parese bastante interesante. el fijarse en conportamiento de un niño. es como mirar un arbol tierno delgado y flexible. justo a tiempo para haser los canbios nesesarios para lograr cosas maravillosas en esa vida. muchas grasias.

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