Seminario – Aspasia: Mujer y poder II

El segundo día del seminario tuvimos la oportunidad de escuchar la inspiradora historia de Fatena Al-Gurra, poeta y periodista Palestina exiliada en Bélgica, que nos narró la historia de su vida y nos deleitó con algunos de sus poemas.

Su conferencia se tituló “Mujer, Cultura y Sedición”, la historia de su vida. Nos contó, por ejemplo, que para ella fue determinante que a los 17 años la obligaran a casarse. Marcó su vida, pues frustró sus deseos de tener una vida propia. Fue precisamente el odio hacia su marido el motor que la impulsó a estudiar y labrarse un futuro propio

Su camino no fue fácil, tras conseguir un título universitario, pudo encontrar trabajo en los medios de comunicación de su país y comenzó a publicar poesía, que sólo firmaba con su primer nombre por miedo a ser reconocida, pues su familia no aceptaba su vocación literaria. Sus deseos de independencia la condenaron al ostracismo social.

Tras nueve años casada, consiguió el divorcio, ya que su marido no podía tener hijos: el desamor no es razón suficiente para romper un compromiso en su lugar de origen. Decidió por fin marcharse y tras un periplo por Egipto, recaló en Bélgica, donde hoy vive como refugiada, intentando superar los problemas de la presión familiar a distancia y la falta de recursos económicos. Pero es una mujer con gran fortaleza: “una vida de lujo no te hace fuerte”, y lo transmite en sus poemas, en sus palabras, en cómo las pronuncia.

Quienes estuvimos allí, nos quedamos embelesados con su forma de recitar, con su voz susurrante, aunque firme y apasionada, con sus manos bailando al son de sus palabras. Fue un placer.

Reproduzco aquí uno de sus poemas

Soy hija de marinos que bogan por las costas.

Soy hija de la ola y la memoria.

La última que quedó de aquéllos a los que Sansón cediera su cabello,

sacudido como una joven virgen,

la última descendiente del fresco y antiguo feminismo.

Abro los brazos y comienza a girar el cosmos en sus once direcciones.

Sonrío y me gotea miel desde los vírgenes labios juguetones.

Camino y la tierra pierde su equilibrio,

cuando mi risa cascabelea se escuchan timbres de seísmos.

Volcanes sacuden el sistema de los siete estratos.

 Soy hija de la virtud y el ocio

hija de la pureza y del vicio

hija de la negrura y la blancura

según mi dedo las estrellas distinguen los límites de su primera ubicación.

Y si cierro los ojos

hay eclipse de sol hasta que vuelvo a abrirlos y sumergen al mundo en rayos

de color algarrobo.

Si me recojo el pelo

vibra el cosmos devoto, agradecido.

 Soy el hoy y el mañana

Su Majestad, coronada en el trono espacial,

si miro de reojo los campos se convierten en trigo y sol verde

y entonces soy el trigo y el sol verde

la primera cosecha

y la última.

 De Ardo, Excepto yo, El Gaviero Ediciones, 2010

La segunda conferencia corrió a cargo de Concha Casajús, profesora de la UCM, crítica de arte y fotógrafa.

Nos presentó un bellísimo diaporama titulado “Ellas son de carne y hueso”, unas fotos llenas de sensibilidad y respeto por las mujeres y hombres del África subsahariana.

Me gustaron las fotografías que mostraban la importancia de las relaciones humanas, de las relaciones afectivas y de solidaridad entre mujeres. Es especial su cariñosa mirada al mundo infantil, su deseo de romper con los estereotipos que tenemos de África en esta parte del mundo.

Son unas fotos conmovedoras que muestran África con “sus claroscuros, sus luces y sombras”. No he podido conseguir ninguna. Si alguien sabe cómo encontrarlas, agradecería mucho la información.

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