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Libros de ficción y ensayo interesantes para pensar sobre la diferencia entre mujeres y hombres

Marie Curie y despedida temporal

Un día como hoy en 1867 nació Marie Curie, de sobra conocida por sus logros científicos y por ser la única persona que ha ganado dos premios Nobel. Menos conocida es su faceta humanista, su gran fortaleza y su gran amor, no solo a la ciencia, sino a la vida.

La he podido conocer mejor gracias al recomendabilísimo libro de Rosa Montero, La ridícula idea de no volver a verte. Es un libro a medio camino entre la biografía y el relato personal de la autora, en el que trata temas como la pérdida, el amor, el espacio de las mujeres y la necesidad de la literatura y el arte, partiendo del diario que Marie Curie escribió después de la trágica muerte de su marido Pierre.

Qué mujer más admirable, Marie Curie. Sin conciencia feminista, eso sí, como parecen demostrar citas como esta: “no es preciso llevar una existencia tan antinatural como la mía. Le he entragado una gran cantidad de tiempo a la ciencia, porque quería, porque amaba la investigación… Lo que deseo para las mujeres y las jóvenes es una tranquila y sencilla vida de familia y algún trabajo que les interese”.

Y aún así, fomentó en su hija Irene ese mismo amor a la ciencia que ella tenía y la llevó consigo en sus unidades móviles de rayos X en plena guerra mundial. El discurso no sería feminista, pero el fondo desde luego que sí.

Para trabajar la historia de Marie Curie en clase de inglés, he encontrado una unidad didáctica para la ESO muy interesante. Aunque eso sí, la tendré que trabajar más adelante, pues en estos días comienzo un paréntesis en mi quehacer lectivo para embarcarme en una nueva aventura, la maternidad.

Es precisamente por este motivo por el que voy a suspender temporalmente mis publicaciones en este blog. Estoy segura de que volveré, y con energías renovadas y nuevas preguntas a las que enfrentarme ante la inminente experiencia de criar a un varón.

Me despido como digo temporalmente, no sin antes recordaros que este blog sigue disponible como fuente de recursos para el trabajo coeducativo en el aula. No tenéis más que usar el buscador por palabras o acudir a las categorías.

Os dejo, por ejemplo, el enlace a la búsqueda “25 de noviembre” por si necesitáis sugerencias de actividades para ese día, o el enlace a la categoría “Una por una”, con muchos más ejemplos de mujeres inspiradoras por descubrir.

¡Hasta muy pronto!

 

El cerebro de la adolescente

Hace poco cayó en mis manos el libro, El cerebro femenino, de Louann Brizendine, y me ha parecido muy interesante. Intenta dar explicaciones neurológicas a ciertas conductas calificadas de femeninas en nuestra sociedad.

Por supuesto, creo que hay que tomarse sus explicaciones con cierta distancia y sentido crítico, ya que se corre el peligro de caer en el determinismo biológico. Aún así, ella misma trata de escapar de esta crítica y reconoce que la cultura y la educación pueden modular los procesos neurológicos que describe.

A mí me parece que aporta argumentos válidos para explicar la influencia de nuestro cuerpo, en este caso cerebro, de mujer o de varón, a la hora de comportarse y de ver el mundo. En este momento de mi vida, gestando, en el que estoy comprobando cómo la química de mi cerebro me influye y me mueve, me parece especialmente clara la necesidad de conocer los mecanismos cerebrales que influyen en el hecho de ser mujer. Estos mecanismos se ponen en marcha desde la más tierna infancia. Parece ser que, ya desde bebés, las chicas prestan más atención a las personas que a los objetos, al contrario que los chicos.

Naturaleza y cultura son difíciles de separar.

Os dejo algunos extractos del libro que me han parecido interesantes, para que saquéis vuestras propias conclusiones. En concreto, es especialmente interesante el capítulo sobre el cerebro de las chicas adolescentes.

Al parecer existe una razón biológica para la necesidad constante de comunicarse con sus iguales: “Al establecer contacto por medio de la charla se activan los centros de placer en un cerebro femenino” (p.67). También habría razones biológicas para el diferente comportamiento de los chicos: “el aumento de la testosterona les hace disminuir la conversación y el interés por el trato social, excepto cuando implica deportes o seguimiento sexual”. (p. 69)

Sobre el temor al conflicto:

“El cerebro femenino reacciona con una alarma mucho más negativa ante el conflicto y el estrés de las relaciones que el cerebro masculino. Los hombres gozan a menudo con el conflicto y la competición interpersonales, incluso alardean de ellos. En las mujeres el conflicto moverá probablemente una cascada de reacciones hormonales negativas creando sentimientos de estrés, alteración y temor. El mero pensamiento de que puede haber un conflicto será leído por el cerebro femenino como una amenaza a la relación y traerá consigo la preocupación de que la siguiente charla con su amiga será la última.” (p.71)

“Ambos sexos, sin duda, experimentan un intenso aflujo de sustancias neuroquímicas y hormonas cuando se encuentran sometidos a un estrés agudo; sustancias que los preparan para hacer frente a las demandas de una amenaza inminente. Este aflujo puede hacer que los varones salten a la acción; sus modos de agresión son más directos que los femeninos. Pero el combate puede no haber estado tan adaptado evolutivamente para las hembras como fue para los machos, porque las hembras tienen menos posibilidad de derrotar a los machos, más corpulentos. Incluso si estuvieran igualados en fuerza con sus oponentes, entrar en combate podría significar que un pequeño indefenso quedase abandonado y fuese vulnerable. En el cerebro femenino el circuito propio de la agresión está más íntimamente ligado a las funciones cognitivas, emocionales y verbales de lo que lo está el carril varonil de la agresión, que se halla más conectado con las áreas cerebrales de la acción física.” (p.73)

En cierta medida, parece que influye el cerebro primitivo femenino, que les dice a las mujeres: “cancelad el vínculo y tanto vosotras como vuestra descendencia estaréis perdidas” (p.75)

Sobre el alboroto del cerebro adolescente:

“Aun cuando el 80% de las mujeres resultan sólo ligeramente afectadas por los cambios hormonales mensuales, el 10% dice que se pone extremadamente quisquillosa y que se altera fácilmente. Las mujeres cuyos ovarios producen más estrógeno y progesterona son más resistentes al estrés, porque tienen
más serotonina (sustancia química que procura sensación de bienestar) en las células del cerebro. Las mujeres con menos estrógeno y progesterona son más sensibles al estrés y tienen menos células cerebrales de serotonina. Para esas personas más sensibles al estrés, los últimos días precedentes al comienzo de la regla pueden ser un infierno en la Tierra. Les pueden abrumar ideas de hostilidad, desesperados sentimientos de depresión, proyectos de suicidio, ataques de pánico, miedo e incontrolables accesos de lloros y cólera.Los cambios en las hormonas y la serotonina pueden conducir a una disfunción en la sede cerebral del discernimiento (el córtex prefrontal) y emociones dramáticas e incontroladas pueden abrirse camino más fácilmente desde las partes primitivas del cerebro”. (p.80)
Concluye el capítulo con ese punto de vista razonable al que me refería antes:
“Desde luego, una hormona no provoca por sí sola ninguna conducta. Las hormonas simplemente aumentan la probabilidad de que en ciertas circunstancias sobrevenga determinado comportamiento. Y, así como no existe una sola sede de agresividad en el cerebro, tampoco hay una sola hormona de la agresividad. Sin embargo, ambos sexos necesitan cierta dosis de agresividad para tener éxito y alcanzar poder en el mundo.
Las hormonas cambian en las adolescentes su realidad y la percepción de ellas mismas para ser seres sexuales, positivos e independientes en el mundo.
Durante la adolescencia los circuitos cerebrales de una chica pasan por muchas etapas de crecimiento y poda. Es como si recibiera un nuevo surtido de cables de extensión y tuviera que concretar cuál de ellos enchufar en cada punto.” (p. 91)

Parte del libro, incluido este capítulo entero está disponible en pdf aquí.

Aniversario de Jane Austen

“Tres o cuatro familias en un pequeño pueblo es justo aquello con lo que hay que trabajar.”
Jane Austen

Hoy se cumplen 237 años del nacimiento de una de mis autoras favoritas, Jane Austen.

Jane Austen, retratada por su hermana Cassandra

Jane Austen es una escritora de los pequeños detalles, pequeños detalles que dan colorido a la historia pero que los historiadores tienen gran dificultad en recuperar.

Así, al menos, habla de ella James Edward Austen-Leigh, sobrino de la escritora que recopiló sus recuerdos de su tía en la que fue la primera biografía de la autora, que se publicó en 1870.

Recuerdos de Jane Austen es el título de este libro, que en español está publicado por Alba Editorial, que os recomiendo leer para  adentrarse un poco en el mundo de esta gran escritora y acercarse a su personalidad, más allá de lo que ya podemos intuir de ella al leer sus libros.

Jane Austen era una mujer muy cultivada. Una de sus cartas a su íntima amiga Miss Lloyd demuestra que hasta sus conversaciones íntimas abordaban temas intelectuales, sin olvidar su ironía característica:
“No sabes cuánto me angustia tu petición de libros. No se me ocurre ninguno que llevar, y tampoco creo que los necesitemos. Voy a verte para hablar, no para leer y que me leas en voz alta, eso puedo hacerlo en casa; y te aseguro que estoy haciendo gran acopio de información para soltártela en mi parte de la conversación. Estoy leyendo la Historia de Inglaterra de Henry, y te la recitaré como prefieras […] Con estos planes por mi parte, si tú recitas la gramática francesa, y señora Stent proclama de vez en cuando la excelencia de gallos y gallinas, ¿qué más podemos necesitar?”

Su sobrino, sin embargo, remarca en su biografía (de donde están extraídas todas las citas) que “no era lo que sabía sino lo que era lo que la diferenciaba de las demás personas”. Sus sobrinos le tenían mucho cariño, como se demuestran en los siguientes testimonios. Una de sus sobrinas la describía así:
“Cuando era pequeña siempre estaba sentándome encima de la tía Jane y siguiéndola donde podía […] Lo que más fascinaba a los niños era lo cariñosa que era. Parecía quererte y tú la querías por ello. […] Podía conseguir que cualquier cosa fuera divertida para un niño.[…] Los cuentos eran inventados sobre la marcha, estoy segura, y se prolongaban dos o tres días si la ocasión era propicia.”
Otra sobrina decía de ella: “recuerdo de qué modo tan extraño la echaba de menos. ¡Me había acostumbrado hasta tal punto a guardar cosas en mi pensamiento para contárselas luego!”. Una relación envidiable, desde luego.

El don para entretener a los niños parece que también se hacía extensible con los adultos. Era una persona divertida y risueña, muy aguda para captar lo ridículo que tienen las situaciones cotidianas de la vida, pero con tacto y consideración, sin ridiculizar a nadie. Le gustaba saber de la vida de las personas de su alrededor, por las que se interesaba genuinamente. Este interés, sin duda, parece ser la base del retrato tan detallado de la personalidad de sus personajes.

Su producción literaria fue corta, seis libros escritos entre 1789 y 1816. En los últimos cuatro años, de 1811 a 1816, cuando vivía en la última de sus residencias, en Chatwon, escribió tres de sus novelas Mansfield Park, Emma y Persuasión.

Es asombroso un periodo tan prolífico en unas condiciones nada favorables:
“Es sorprendente que fuera capaz de hacerlo, pues no tenía ningún estudio donde retirarse, y debió de escribir casi todo en el salón familiar, sometida a toda clase de interrupciones casuales. Tenía mucho cuidado de que, ni criados, ni visitantes, ni personas fuera del círculo familiar sospecharan cuál era su ocupación. Escribía en hojas muy pequeñas que podía guardar fácilmente , o esconder, bajo un papel secante. Había, entre la entrada principal y la zona de servicio, una puerta de vaivén que chirriaba al abrirse; pero ella no quería que arreglaran esa pequeña incomodidad, porque la avisaba cuando alguien venía”.

Habitación de Jane Austen en su casa de Chawton

Desde luego, Jane Austen carecía de ese “cuarto propio” del que hablaría más tarde Virginia Woolf, que le permitiera estar libres de interrupciones, que le ayudara a concentrarse. Nunca podremos adivinar las consecuencias, pero, parece ser que ella no lo vivía como una privación, pues cuenta su sobrino que jamás advirtió un gesto de impaciencia o irritabilidad de su tía cuando la interrumpían en alguna de sus visitas a Chatwon.

Jane Austen no recibió demasiada fama o notoriedad en sus días, aunque sus libros sí tenían buenas críticas. Sus novelas se fueron publicando una tras otra desde 1811. Cuando murió, en 1817, los beneficios de las cuatro novelas publicadas (dos, La abadía de Northanger y Persuasión, fueron póstumas) no llegaban a las setecientas libras, una cantidad modesta para la época.

Tampoco tuvo demasiado tiempo para conseguir su merecida fama en vida, pues falleció poco tiempo después de que empezaran a publicarse sus novelas. Ya a finales del siglo XIX, en el momento en que su sobrino escribió su biografía, se había difundido la calidad de sus novelas, pero todavía no era una autora muy conocida. De hecho, James Edward Austen-leigh relata cómo el mismo sacristán de la catedral de Winchester, donde está enterrada, se seguía preguntando “qué tenía esa dama de especial”, pues recibía muchas visitas de admiradores de su obra.

Jane Austen no escribía para ser famosa. La vida de Jane Austen es un ejemplo de vida reposada, poco variada, pero feliz, apacible y mesurada. Su sobrino la recuerda diciendo que “en ella no había nada excéntrico no anguloso; ninguna rudeza en su carácter; ninguna singularidad en sus maneras; ninguna sensibilidad malsana ni desmesura en sus sentimientos – característica con frecuencia unida a los grandes talentos. El suyo era un intelecto equilibrado sobre los cimientos del sentido común, endulzado por un corazón tierno y regido por unos fuertes principios; así que lo único que la distinguía de otras muchas mujeres amables y sensatas era ese genio peculiar que brilla luminoso en sus novelas.”

Una mujer de gran talento. Yo veo sus fuertes principios en esa fortaleza de carácter de sus personajes, su corazón tierno en la presencia siempre de segundas oportunidades para quienes protagonizan sus historias, su genio e intelecto en los maravillosos e ingeniosos diálogos de sus novelas.

Os la recomiendo.

Natalia Ginzburg y el arte de escribir en femenino

Estoy enfrascada en la lectura de un libro de ensayos de Natalia Ginzburg, que me descubrió mi querida amiga María a través de la pequeña joya Las pequeñas virtudes.

En Las pequeñas virtudes reflexiona sobre la vida en general y sobre su oficio de escritora en particular, un oficio que admiro y que me da tanta felicidad.

“Mi oficio es escribir, y lo sé muy bien y desde hace mucho tiempo”, con esta frase redonda comienza Natalia Ginzburg el ensayo que dedica a la tarea o arte de escribir. Ahora bien, cuidado, nos advierte: no es que uno pueda esperar consolarse de su tristeza escribiendo. Uno no puede abrigar la ilusión de que el propio oficio lo acaricie y lo acune.

A mí sí me acaricia y acuna, y me hace preguntarme la forma diferente en que una mujer y un hombre se acercan a este oficio.

Ella, desde luego, tiene una manera muy especial de escribir sin olvidar su vida, impregnándose de sus experiencias vitales, por ejemplo de ser madre: “Había tenido a mis niños y me parecía que sabía muchas cosas sobre la salsa de tomates. Aunque no las pusiera en un cuento, de un modo misterioso y remoto hasta esto servía para mi oficio.”

Precisamente es través de su hijo como reflexiona sobre el tema que da título al libro:

En lo que respecta a la educación de los hijos, creo que no hay que enseñarles las pequeñas virtudes sino las grandes. No el ahorro, sino la generosidad y la indiferencia hacia el dinero; no la prudencia sino el coraje y el desprecio por el peligro; no la astucia sino la franqueza. Deberíamos darle a los niños pequeñas sumas de dinero sin importancia, estimularlos a gastarlas de inmediato y como más les guste. Ellos comprarán alguna chuchería que olvidarán enseguida, como olvidarán enseguida el dinero gastado. Así asociarán el dinero a algo efímero y estúpido. Hay que ser cautos al prometer premios y castigos porque la vida rara vez tendrá premios y castigos. Que sepan desde la infancia que el bien no recibe recompensa y el mal no recibe castigo, y que, sin embargo, es preciso amar el bien y odiar el mal, y no es posible dar una explicación lógica a esto.

Por supuesto, una reflexión muy válida para el oficio de maestra.

Aquí podéis leer el capítulo al que me refiero completo. Y algo más sobre este pequeña joya.

Os la recomiendo.

Mujeres que leen

Recientemente hemos celebrado el Día del Libro, y esta vez, como siempre que me pregunto por cómo afecta cualquier hecho de la vida cotidiana a las mujeres, me he acordado del interesante libro de Stefan Bollman, Las mujeres que leen son peligrosas. Su título ya es lo bastante sugerente, ¿no os parece? Os lo recomiendo, por su contenido y las preciosas ilustraciones.

Y, qué casualidad, he recibido esta semana también esta inspiradora presentación de power point de Marian Moreno, precisamente sobre este tema. Incluye preciosas ilustraciones y palabras sobre las mujeres y la lectura. Que la disfrutéis.

LAS MUJERES QUE LEEMOS SOMOS PELIGROSAS

Lecturas sobre feminismo

Que el feminismo no es lo contrario del machismo está claro, pero seguro que también nos hacemos preguntas sobre su recorrido histórico o queremos saber más sobre las implicaciones del feminismo en la sociedad. Para esto podemos acudir a un libro muy interesante: Feminismo para principiantes, de Nuria Varela.

El estupendo blog de reciente creación, Rincón de lectura, que recoge lecturas feministas muy interesantes, lo describe así:

«El feminismo es una linterna», asegura Nuria Varela y añade que «su luz es la justicia que ilumina las habitaciones oscurecidas por la intolerancia, los prejuicios y los abusos». Entonces, ¿por qué el feminismo ha sido vilipendiado y ridiculizado? ¿Por qué las feministas han sido tratadas de marimachos, feas o mujeres insatisfechas sexualmente? ¿Quiénes eran las sufragistas? ¿De dónde sale el feminismo radical? ¿Cómo y dónde surge la expresión violencia de género? ¿Qué relación hay entre el feminismo y los accidentes de tráfico? ¿En qué consiste la masculinidad? A todas estas preguntas se da respuesta en el libro. A partir de estos interrogantes, entre otros, la autora repasa tres siglos de hacer y deshacer el mundo, de alumbrar líderes fascinantes, un cuerpo teórico abrumador y una agitación social que ningún otro movimiento ha conseguido mantener tanto tiempo.

Y para tratar el tema del feminismo en clase, os aconsejo otro interesantísimo libro, que también recomienda este blog, que se llama  “Feminismo para no feministas, La Vane contra PatriX”, un libro de Rosario Hernández Catalán y editado por la Federación de Mujeres Jóvenes.

Es “un libro de feminismo divulgativo dirigido a quienes piensan que el feminismo es algo cursi, ridículo y trasnochado. Tiene entrevistas a chicas no feministas, anécdotas, consejos varios y, sobre todo, la obra de teatro La poligonera feminista”. Está en formato pdf y lo podéis descargar aquí.

La introducción, en las que se habla de “las cosas normales que le debemos al feminismo” está genial para leer en clase en secundaria.

Memorias de África, Karen Blixen

Os recomiendo leer Memorias de África, de la danesa Karen Blixen (publicado con el seudónimo de Isak Dinesen).

El libro es un recuento de las experiencias que la autora vivió durante su estancia en Kenia, en los años 30 del siglo pasado. La narradora es una mujer inteligente, muy cultivada (hay numerosas referencias literarias en su relato) y, además, valiente y de gran fortaleza, pues dirigió sola su plantación de café en África durante muchos años.

El libro me gusta porque Blixen, baronesa por matrimonio, hace unas muy lúcidas reflexiones sobre la vida de la gente, tanto la nativa como la colonizadora, que la rodeó durante esos años. No hay clichés, ni paternalismo, en su mirada a la gente nativa. Además, el análisis hacia el resto de la gente europea de la colonia está alejado de sentimientos patrióticos o conquistadores. Quizás el ser danesa en una colonia británica le ofrecía esa lejanía necesaria para mirar el mundo con ojos críticos.

Me gusta especialmente el capítulo 3  en el que describe a las mujeres somalíes que vivían en su granja, que pertenecían a la familia de Farah, su sirviente durante todos esos años:

They took an interest in everything, and little things pleased them. Small mishaps on the farm, and jokes on our local affairs, set them laughing like a whole chime of jingles in the house. When I was to teach them to knit they laughed over it as over a comical puppet-show.

There was no ignorance in their innocence. They had all assisted at childbirths and death-beds, and discussed the particulars of them coldly with the old mother. Sometimes, to entertain me, they would relate fairy tales in the style of the Arabian Nights, mostly in the comical genre, which treated love with much frankness. It was a trait common to all these tales that the heroine, chaste or not, would get the better of the male characters and come out of the tale triumphant. The mother sat and listened with a little smile on her face.

Within this enclosed women’s world, so to say, behind the walls and fortifications of it, I felt the presence of a great ideal, without which the garrison would not have carried on so gallantly; the idea of a Millennium when women were to reign supreme in the world. The old mother at such times would take on a new shape, and sit enthroned as a massive dark symbol of that mighty female deity who had existed in old ages, before the time of the Prophet’s God. Of her they never lost sight, but they were, before all, practical people with an eye on the needs of the movement and with infinite readiness of resource.

Su granja sigue en pie como museo en un barrio de Nairobi, aunque, desgraciadamente, como he leído en este blog:”En contra de lo que cabría pensar, a visitar el museo sólo van los turistas blancos. Para la mayoría de los habitantes de la capital de Kenia, Karen no es más que un barrio. “Es una historia de europeos. Para los kenianos, Karen Blixen no es más que otra hacendada blanca que vivió en Nairobi. No tiene nada de especial”, cuenta John, conservador del museo.”

Y sin embargo, Karen Blixen siempre estuvo comprometida con los kikuyus que fueron sus vecinos y se ocupó de buscarles un lugar para vivir cuando ella se marchó.

Si queréis saber más, en este blog, Paula Andrea Marín, da una visión crítica muy amplia y acertada del libro.

La película Memorias de África no es exactamente una película sobre este libro, sino una película que relata parte de la vida de la autora, sobre todo centrándose en su historia de amor con el británico Denys Finch-Hatton. Aunque alejada del libro del mismo nombre, merece la pena verla, aunque solo sea por su maravillosa banda sonora:

Feliz 2012

Imagen de la portada del libro El país de las mujeres, adaptada a estas fiestas por el blog del PIE

Para este nuevo año que empieza os deseo mucha felicidad, mucho amor y mucho humor, pues como dice Gioconda Belli:

“Nos tenemos que reír, hay que reírse, hay que alegrarse. Uno de los problemas que tenemos las mujeres es que como hemos sido víctimas de muchos atropellos a veces nuestro un discurso muy victimizado y y necesitamos un discurso seductor, un discurso erótico , un discurso que convenza a todo el mundo de que la vida, la alegría, la felicidad, son algo que tenemos que buscar para ser felices, no para “luchar, triunfar”, eso que dice el discurso muy “macho”, muy testosterónico”.

Ojalá en este 2012 se empiece a hacer realidad nuevos países donde domine la felicidad, el erotismo, gobernados por diversos Partidos de la Izquierda Erótica, como propone en su libro El país de las mujeres.

Yo, desde luego, me uno al PARTIDO DE LA IZQUIERDA EROTICA, “una organización donde reina la imaginación femenina que quiere un mundo limpio, con música ambiental, sin pobreza, ni violencia, donde hombres y mujeres puedan desarrollar su pleno potencial en libertad y acurrucarse unos a otras, un mundo regido por la filosofía del felicismo, y la idea de que podemos cambiar el mundo poniendo un pie delante del otro.”

En el libro, las mujeres sí toman el poder y cambian la esencia del poder. Se trata del PIE, que establece en su manifiesto:

“Nosotras somos de izquierda por que creemos que una izquierda a la mandíbula es la que hay que darle a la pobreza, la corrupción, y desastre, de este país. Somos eróticas por que esos quiere decir VIDA, que es lo mas importante que tenemos y por que las mujeres no solo hemos estado en cargadas de darlas, si no también de conservarla y cuidarla; somos el PIE por que no nos sostiene nada mas que nuestro deseo de caminar hacia adelante, de hacer camino al andar y de avanzar con quienes nos sigan.”

Empecemos el año con buen PIE… y con este precioso poema de la ocurrente y maravillosa Gioconda:

Anfibias
a contracorriente entre el agua y la tierra
mucho tiempo ya nos ocultamos
en las grutas quietas
de la domesticidad y el silencio
Pero aún con el agua al cuello
no nos ahogamos.

Ahora venimos a la vida con el desafío y la desobediencia en la boca
Rechazamos los mandamientos
con que en nombre del amor y el parto nos sometieron.

Ahora nos alzamos con caballitos de mar en las manos
Cantando y vociferando
Deshaciendo gozosas
el muro que alzaron para separarnos.

Cantemos hermanas
No paremos de cantar
Las sirenas han recuperado las piernas.
Andaremos, andaremos, andaremos
Lavaremos el mundo
con nuestra agua viva
para sanarlo
para que sobrevivamos.

Gioconda Belli
fragmento del poema Canto al Estrógeno

Virginia Woolf

Ya hablé hace tiempo de uno de mis libros preferidos de Virginia Woolf, Orlando. Hoy quería volver a hablar de ella, de una escritora que no me deja de admirar y sorprender.

¡ Qué difícil utilizar las palabras justas para describir las sensaciones que consigue despertar la escritura de Virginia Woolf!

Aunque ella misma ofrece una explicación: que las palabras dicen la verdad, pero no tienen dueño, que por muchos esfuerzos que el/la escritora haga, las palabras tienen su propia forma de actuar, “no existe nada más desenfrenado, libre, irresponsable y difícil de enseñar. Por supuesto, se pueden atrapar, ordenar y poner en orden alfabético dentro de un diccionario. No obstante, las palabras no viven en los diccionarios, viven en la mente. Si queréis una prueba de ello, considerad con qué frecuencia, en los momentos emotivos, que es cuando necesitamos más palabras, no hallamos ninguna.”

Esto lo dice en un escrito titulado “Craftsmanship”, incluido en el libro The Death of the Moth and Other Essays (1942) . La única grabación que se conserva de Virginia Woolf es precisamente un extracto de este artículo. Escuchad su fantástica dicción:

Aquí tenéis la trascripción (en inglés).

Este libro se ha traducido y publicado recientemente con el título La muerte de la polilla y otros escritos en la editorial Capitán Swing. Os lo recomiendo fervientemente.

Además de este ensayo, contiene otros muchos escritos reveladores como “La marea de Oxford Street”, un relato lleno de ironía sobre los “atractivos” del consumo en una calle comercial, “Pensamientos de paz durante un ataque aéreo”, donde reivindica posturas pacifistas y la tesis de Tres Guineas de que las mujeres deben crear un mundo en el que la guerra no tenga lugar, o “Recuerdos de un gremio cooperativo de mujeres trabajadoras”, donde recuerda los inicios del movimiento sufragista.

En fin, una joya, que además está presentada por Gloria Fortún, a la que admiro y sigo en su blog La letra escarlata.

Animaos a leerla.

Una por una: María Milagros Montoya Ramos

Una de las muchas mujeres que me inspiran.

Mª Milagros Montoya Ramos es historiadora y profesora de instituto. Dirige la editorial Sabina y coordina un taller llamado La historia verdadera en la Fundación Entredós.

Acabo de leer su magnífico libro Enseñar, una experiencia amorosa, y me ha dado muchas fuerzas para encarar los siempre duros comienzos de curso.

Me inspira cómo habla de la enseñanza como un acto de amor, como una forma de estimular el deseo de saber, que creo que se despierta, como dice Mª Milagros Montoya Ramos, cuando nos abrimos al diálogo, cuando somos capaces de enseñar el amor por lo que enseñamos.

Opino, como ella, que, para dar clases a adolescentes hay que «saber leer deseos, donde ellos y ellas ―también la sociedad― solo ven dificultades insuperables. También es preciso saber escuchar, saber esperar y confiar en las capacidades de cada cual, así como en su apertura y en su constante deseo de aprender […]». (Montoya, 2008, p. 14).

Una buena lectura para comenzar el curso, de una gran mujer.