Archivo de la categoría: Una por Una

Homenaje a mujeres de hoy y ayer. Unas se van pero otras llegan.

Marie Curie y despedida temporal

Un día como hoy en 1867 nació Marie Curie, de sobra conocida por sus logros científicos y por ser la única persona que ha ganado dos premios Nobel. Menos conocida es su faceta humanista, su gran fortaleza y su gran amor, no solo a la ciencia, sino a la vida.

La he podido conocer mejor gracias al recomendabilísimo libro de Rosa Montero, La ridícula idea de no volver a verte. Es un libro a medio camino entre la biografía y el relato personal de la autora, en el que trata temas como la pérdida, el amor, el espacio de las mujeres y la necesidad de la literatura y el arte, partiendo del diario que Marie Curie escribió después de la trágica muerte de su marido Pierre.

Qué mujer más admirable, Marie Curie. Sin conciencia feminista, eso sí, como parecen demostrar citas como esta: “no es preciso llevar una existencia tan antinatural como la mía. Le he entragado una gran cantidad de tiempo a la ciencia, porque quería, porque amaba la investigación… Lo que deseo para las mujeres y las jóvenes es una tranquila y sencilla vida de familia y algún trabajo que les interese”.

Y aún así, fomentó en su hija Irene ese mismo amor a la ciencia que ella tenía y la llevó consigo en sus unidades móviles de rayos X en plena guerra mundial. El discurso no sería feminista, pero el fondo desde luego que sí.

Para trabajar la historia de Marie Curie en clase de inglés, he encontrado una unidad didáctica para la ESO muy interesante. Aunque eso sí, la tendré que trabajar más adelante, pues en estos días comienzo un paréntesis en mi quehacer lectivo para embarcarme en una nueva aventura, la maternidad.

Es precisamente por este motivo por el que voy a suspender temporalmente mis publicaciones en este blog. Estoy segura de que volveré, y con energías renovadas y nuevas preguntas a las que enfrentarme ante la inminente experiencia de criar a un varón.

Me despido como digo temporalmente, no sin antes recordaros que este blog sigue disponible como fuente de recursos para el trabajo coeducativo en el aula. No tenéis más que usar el buscador por palabras o acudir a las categorías.

Os dejo, por ejemplo, el enlace a la búsqueda “25 de noviembre” por si necesitáis sugerencias de actividades para ese día, o el enlace a la categoría “Una por una”, con muchos más ejemplos de mujeres inspiradoras por descubrir.

¡Hasta muy pronto!

 

Aniversario de Jane Austen

“Tres o cuatro familias en un pequeño pueblo es justo aquello con lo que hay que trabajar.”
Jane Austen

Hoy se cumplen 237 años del nacimiento de una de mis autoras favoritas, Jane Austen.

Jane Austen, retratada por su hermana Cassandra

Jane Austen es una escritora de los pequeños detalles, pequeños detalles que dan colorido a la historia pero que los historiadores tienen gran dificultad en recuperar.

Así, al menos, habla de ella James Edward Austen-Leigh, sobrino de la escritora que recopiló sus recuerdos de su tía en la que fue la primera biografía de la autora, que se publicó en 1870.

Recuerdos de Jane Austen es el título de este libro, que en español está publicado por Alba Editorial, que os recomiendo leer para  adentrarse un poco en el mundo de esta gran escritora y acercarse a su personalidad, más allá de lo que ya podemos intuir de ella al leer sus libros.

Jane Austen era una mujer muy cultivada. Una de sus cartas a su íntima amiga Miss Lloyd demuestra que hasta sus conversaciones íntimas abordaban temas intelectuales, sin olvidar su ironía característica:
“No sabes cuánto me angustia tu petición de libros. No se me ocurre ninguno que llevar, y tampoco creo que los necesitemos. Voy a verte para hablar, no para leer y que me leas en voz alta, eso puedo hacerlo en casa; y te aseguro que estoy haciendo gran acopio de información para soltártela en mi parte de la conversación. Estoy leyendo la Historia de Inglaterra de Henry, y te la recitaré como prefieras […] Con estos planes por mi parte, si tú recitas la gramática francesa, y señora Stent proclama de vez en cuando la excelencia de gallos y gallinas, ¿qué más podemos necesitar?”

Su sobrino, sin embargo, remarca en su biografía (de donde están extraídas todas las citas) que “no era lo que sabía sino lo que era lo que la diferenciaba de las demás personas”. Sus sobrinos le tenían mucho cariño, como se demuestran en los siguientes testimonios. Una de sus sobrinas la describía así:
“Cuando era pequeña siempre estaba sentándome encima de la tía Jane y siguiéndola donde podía […] Lo que más fascinaba a los niños era lo cariñosa que era. Parecía quererte y tú la querías por ello. […] Podía conseguir que cualquier cosa fuera divertida para un niño.[…] Los cuentos eran inventados sobre la marcha, estoy segura, y se prolongaban dos o tres días si la ocasión era propicia.”
Otra sobrina decía de ella: “recuerdo de qué modo tan extraño la echaba de menos. ¡Me había acostumbrado hasta tal punto a guardar cosas en mi pensamiento para contárselas luego!”. Una relación envidiable, desde luego.

El don para entretener a los niños parece que también se hacía extensible con los adultos. Era una persona divertida y risueña, muy aguda para captar lo ridículo que tienen las situaciones cotidianas de la vida, pero con tacto y consideración, sin ridiculizar a nadie. Le gustaba saber de la vida de las personas de su alrededor, por las que se interesaba genuinamente. Este interés, sin duda, parece ser la base del retrato tan detallado de la personalidad de sus personajes.

Su producción literaria fue corta, seis libros escritos entre 1789 y 1816. En los últimos cuatro años, de 1811 a 1816, cuando vivía en la última de sus residencias, en Chatwon, escribió tres de sus novelas Mansfield Park, Emma y Persuasión.

Es asombroso un periodo tan prolífico en unas condiciones nada favorables:
“Es sorprendente que fuera capaz de hacerlo, pues no tenía ningún estudio donde retirarse, y debió de escribir casi todo en el salón familiar, sometida a toda clase de interrupciones casuales. Tenía mucho cuidado de que, ni criados, ni visitantes, ni personas fuera del círculo familiar sospecharan cuál era su ocupación. Escribía en hojas muy pequeñas que podía guardar fácilmente , o esconder, bajo un papel secante. Había, entre la entrada principal y la zona de servicio, una puerta de vaivén que chirriaba al abrirse; pero ella no quería que arreglaran esa pequeña incomodidad, porque la avisaba cuando alguien venía”.

Habitación de Jane Austen en su casa de Chawton

Desde luego, Jane Austen carecía de ese “cuarto propio” del que hablaría más tarde Virginia Woolf, que le permitiera estar libres de interrupciones, que le ayudara a concentrarse. Nunca podremos adivinar las consecuencias, pero, parece ser que ella no lo vivía como una privación, pues cuenta su sobrino que jamás advirtió un gesto de impaciencia o irritabilidad de su tía cuando la interrumpían en alguna de sus visitas a Chatwon.

Jane Austen no recibió demasiada fama o notoriedad en sus días, aunque sus libros sí tenían buenas críticas. Sus novelas se fueron publicando una tras otra desde 1811. Cuando murió, en 1817, los beneficios de las cuatro novelas publicadas (dos, La abadía de Northanger y Persuasión, fueron póstumas) no llegaban a las setecientas libras, una cantidad modesta para la época.

Tampoco tuvo demasiado tiempo para conseguir su merecida fama en vida, pues falleció poco tiempo después de que empezaran a publicarse sus novelas. Ya a finales del siglo XIX, en el momento en que su sobrino escribió su biografía, se había difundido la calidad de sus novelas, pero todavía no era una autora muy conocida. De hecho, James Edward Austen-leigh relata cómo el mismo sacristán de la catedral de Winchester, donde está enterrada, se seguía preguntando “qué tenía esa dama de especial”, pues recibía muchas visitas de admiradores de su obra.

Jane Austen no escribía para ser famosa. La vida de Jane Austen es un ejemplo de vida reposada, poco variada, pero feliz, apacible y mesurada. Su sobrino la recuerda diciendo que “en ella no había nada excéntrico no anguloso; ninguna rudeza en su carácter; ninguna singularidad en sus maneras; ninguna sensibilidad malsana ni desmesura en sus sentimientos – característica con frecuencia unida a los grandes talentos. El suyo era un intelecto equilibrado sobre los cimientos del sentido común, endulzado por un corazón tierno y regido por unos fuertes principios; así que lo único que la distinguía de otras muchas mujeres amables y sensatas era ese genio peculiar que brilla luminoso en sus novelas.”

Una mujer de gran talento. Yo veo sus fuertes principios en esa fortaleza de carácter de sus personajes, su corazón tierno en la presencia siempre de segundas oportunidades para quienes protagonizan sus historias, su genio e intelecto en los maravillosos e ingeniosos diálogos de sus novelas.

Os la recomiendo.

Natalia Ginzburg y el arte de escribir en femenino

Estoy enfrascada en la lectura de un libro de ensayos de Natalia Ginzburg, que me descubrió mi querida amiga María a través de la pequeña joya Las pequeñas virtudes.

En Las pequeñas virtudes reflexiona sobre la vida en general y sobre su oficio de escritora en particular, un oficio que admiro y que me da tanta felicidad.

“Mi oficio es escribir, y lo sé muy bien y desde hace mucho tiempo”, con esta frase redonda comienza Natalia Ginzburg el ensayo que dedica a la tarea o arte de escribir. Ahora bien, cuidado, nos advierte: no es que uno pueda esperar consolarse de su tristeza escribiendo. Uno no puede abrigar la ilusión de que el propio oficio lo acaricie y lo acune.

A mí sí me acaricia y acuna, y me hace preguntarme la forma diferente en que una mujer y un hombre se acercan a este oficio.

Ella, desde luego, tiene una manera muy especial de escribir sin olvidar su vida, impregnándose de sus experiencias vitales, por ejemplo de ser madre: “Había tenido a mis niños y me parecía que sabía muchas cosas sobre la salsa de tomates. Aunque no las pusiera en un cuento, de un modo misterioso y remoto hasta esto servía para mi oficio.”

Precisamente es través de su hijo como reflexiona sobre el tema que da título al libro:

En lo que respecta a la educación de los hijos, creo que no hay que enseñarles las pequeñas virtudes sino las grandes. No el ahorro, sino la generosidad y la indiferencia hacia el dinero; no la prudencia sino el coraje y el desprecio por el peligro; no la astucia sino la franqueza. Deberíamos darle a los niños pequeñas sumas de dinero sin importancia, estimularlos a gastarlas de inmediato y como más les guste. Ellos comprarán alguna chuchería que olvidarán enseguida, como olvidarán enseguida el dinero gastado. Así asociarán el dinero a algo efímero y estúpido. Hay que ser cautos al prometer premios y castigos porque la vida rara vez tendrá premios y castigos. Que sepan desde la infancia que el bien no recibe recompensa y el mal no recibe castigo, y que, sin embargo, es preciso amar el bien y odiar el mal, y no es posible dar una explicación lógica a esto.

Por supuesto, una reflexión muy válida para el oficio de maestra.

Aquí podéis leer el capítulo al que me refiero completo. Y algo más sobre este pequeña joya.

Os la recomiendo.

Gloria Fuertes

Interesantísimo y conmovedor el programa dedicado a mi admirada Gloria Fuertes, titulado La poesía invisible de Gloria Fuertes, en La mitad invisible.

Os recomiendo verlo. Pinchad aquí.

Y un poema para recordarla.

SOLO SOY UNA MUJER

Sólo soy una mujer y ya es bastante,
con tener una chiva, una tartana
un “bendito sea Dios” por la mañana
y un mico en el pescante.
Yo quisiera haber sido delineante,
o delirante Safo sensitiva
y heme,
aquí,
que soy una perdida
entre tanto mangante.
Lo digo para todo el que me lea,
quise ser capitán, sin arma alguna,
depositar mis versos en la luna
y un astronauta me pisó la idea.
De PAZ por esos mundos quise ser traficante
-me detuvieron por la carretera-
soy sólo una mujer, de cuerda entera,
soy sólo una mujer, y ya es bastante.

Ann Jarvis, madre e hija, y el Día de la madre

El pasado domingo se celebró el Día de la Madre y me parece importante recordar a Ann Jarvis, madre y a su hija, gracias a quien existe este día, que en nuestros tiempos parece haber perdido su sentido original.

Según la wikipedia, Ann Jarvis madre trabajó a lo largo de muchos años en el estado de Virginia (hoy Virginia del oeste) promoviendo cuestiones de salud y de seguridad social de las mujeres trabajadoras.

Durante la guerra de secesión organizó grupos de mujeres para atender a los heridos del conflicto bélico, de ambos lados de las trincheras. Al terminar la guerra se mostró muy activa promoviendo un día para conmemorar el trabajo de las féminas, particularmente de las madres trabajadoras, reconociendo lo esforzado de ellas, que al tiempo que debían crecer y cuidar de su familia, tenían que trabajar por muy distintas necesidades.

Más tarde, en 1907, su hija, quiso conmemorar a su madre y a su trabajo social el 10 de mayo e inició una campaña para que se reconociera el trabajo de las madres en lo general en la forma de un día de la madre celebrado anualmente.

En 1914, por fin, el Congreso de Estados Unidos aprobó una resolución conjunta, y el presidente Woodrow Wilson firmó, para establecer que el segundo domingo de mayo de cada año, se celebraría el día de la madre.

Parece ser que, como no podía ser de otra manera en los EEUU de aquel entonces, haciendo más hincapié en el papel de la mujer en la familia, que en su papel de trabajadora.

Ann Jarvis hija, posteriormente, se opuso a lo que acabó siendo la comercialización del día de la madre.

¿Qué pensaría hoy en día si levantara la cabeza?

Otra mujer Julia Ward Howe, activista estadounidense por la paz y los derechos de las mujeres trabajó en favor del reconocimiento de un Día de la madre, pero esta vez, de las madres por la paz. Una de sus cruzadas personales la creación de un congreso de mujeres de diferentes nacionalidades por la paz y la proclamación de un día para conmemorar el trabajo de las madres por la paz. Tiene un interesante texto titulado  Proclama del día de las madres:

¡Levántense, mujeres de hoy! ¡Levántense todas las que tienen corazones, sin importar que su bautismo haya sido de agua o lágrimas! Digan con firmeza: ‘No permitiremos que los asuntos sean decididos por agencias irrelevantes. Nuestros maridos no regresarán a nosotras en busca de caricias y aplausos, apestando a matanzas. No se llevarán a nuestros hijos para que desaprendan todo lo que hemos podido enseñarles acerca de la caridad, la compasión y la paciencia’. Nosotras, mujeres de un país, tendremos demasiada compasión hacia aquellas de otro país, como para permitir que nuestros hijos sean entrenados para herir a los suyos. Desde el seno de una tierra devastada, una voz se alza con la nuestra y dice ‘¡Desarma! ¡Desarma!’ La espada del asesinato no es la balanza de la justicia. La sangre no limpia el deshonor, ni la violencia es señal de posesión. En nombre de la maternidad y la humanidad, les pido solemnemente que sea designado un congreso general de mujeres, sin importar nacionalidad, y que se lleve a cabo en algún lugar que resulte conveniente, a la brevedad posible, para promover la alianza de diferentes nacionalidades, el arreglo amistoso de cuestiones internacionales.

Feliz día de la madre

Rosa Parks

Nació este mismo mes, un día 4 de febrero, de hace casi cien años. Se negó a dejarle su asiento en el autobús a un pasajero blanco el 1 de diciembre de 1955.  El resto es historia.

Una mujer que me llega al corazón. Y que seguro que llegará al corazón de las alumnas y los alumnos que la conozcan a través nuestra.

Aquí podéis ver una propuesta didáctica muy interesante sobre el tema: una actividad de dramatización basada en el caso de Rosa Parks, para sensibilizar a los alumnos sobre los métodos de acción no-violenta para la lucha contra las injusticias y por el cambio social.

También como ella, Elizabeth Eckford tuvo la valentía necesaria para alzar su voz contra la injusticia de la segregación.

Esta chica de 15 años de raza negra desafió, el 4 de septiembre de 1954, el status quo blanco al intentar acceder a las clases del instituto -sólo para blancos- Little Rock de Arkansas.

Es muy interesante leer la historia de esta foto: cómo una mujer blanca insulta a Elizabeth Eckford y cómo cambian las cosas en el futuro: una historia ejemplar. Leedla aquí.

Wislawa Szymborska: in memoriam

Ha muerto una de mis poetas favoritas, la polaca Wislawa Szymborska.

Desde aquí mi humilde homenaje a la”Mozart de la poesía”, como la definió el comité del Premio Nobel de Literatura en 1996.

Ya os la recomendé hace un tiempo en este blog.

De ella he aprendido la belleza de descubrir las cosas por primera vez, pues, como ella decía no hay nada nuevo bajo el sol, pero una misma nace nueva bajo el sol.

Nada mejor que recordarla con uno de sus collages y un poema.

Nada sucede dos veces…

Nada sucede dos veces
ni va a suceder, por eso
sin experiencia nacemos,
sin rutina moriremos.

En esta escuela del mundo
ni siendo malos alumnos
repetiremos un año,
un invierno, un verano.

No es el mismo ningún día,
no hay dos noches parecidas,
igual mirada en los ojos,
dos besos que se repitan.

Ayer mientras que tu nombre
en voz alta pronunciaban
sentí como si una rosa
cayera por la ventana.

Ahora que estamos juntos,
vuelvo la cara hacia el muro.
¿Rosa? ¿Cómo es la rosa?
¿Como una flor o una piedra?
Dime por qué, mala hora,
con miedo inútil te mezclas.
Eres y por eso pasas.
Pasas, por eso eres bella.
Medio abrazados, sonrientes,
buscaremos la cordura,
aun siendo tan diferentes
cual dos gotas de agua pura.

De “Llamando al Yeti” 1957
Versión de Gerardo Beltrán

Una por una: Wangari Maathai, in memoriam

Qué pena que se vayan mujeres que son referente de honestidad y trabajo por los demás.

“I’m doing the best I can” (Hago todo lo que puedo): esa era su filosofía, hacer todo lo que estuviera en su mano, como hace el pequeño colibrí que se enfrenta a un gran fuego con una gotita de agua, como cuenta en esta preciosa fábula (en inglés).

La nobel que plantaba árboles” es como titula El País su pequeño homenaje a esta gran mujer, que “plantando árboles” dio esperanza para la naturaleza y para miles de hombres y, sobre todo, mujeres de su tierra. En este artículo podemos leer cosas como esta:

Una mujer que tuvo que suportar que en su sentencia de divorcio el juez la calificara de “cabezota, triunfadora, con mucho nivel educativo, demasiado fuerte y muy difícil de controlar”. Ella le llamó corrupto y tuvo que dar con sus huesos en la cárcel brevemente por ello. Pero nunca se rindió ante los abusos. En 2004, reflexionaba así para el EL PAÍS: “La experiencia me ha enseñado que servir a los otros tiene sus recompensas. Los seres humanos pasamos tanto tiempo acumulando, pisoteando, negando a otras personas. Y sin embargo, ¿quiénes son los que nos inspiran incluso después de muertos? Quienes sirvieron a otros que no eran ellos”.

Hagamos todo lo que podamos, lo que esté en nuestra mano.

Sofía Segura Herrera en el IES Licinio de la Fuente

El pasado miércoles 27 de abril tuvimos el gran placer de recibir a Sofía Segura en nuestro centro.

¿Quién es Sofía? Ella misma, al preguntarle sobre su currículum, utiliza estas palabras:

Me piden un currículum, pero…¿qué currículum…? ¿Se puede considerar que un curriculum es una fría lista de fechas y lugares…? ¿Cabe ahí toda una vida…?
¿Una fría lista que sirva a alguien para tener un perfil de quién soy…?
¿Qué perfil…? Pero… ¿”eso” soy yo…?¿Y mi larga trayectoria…?
– Como luchadora en movimientos de renovación pedagógica que transformaba de continuo mi manera de abordar la enseñanza.
– Como madre creativa, superando los miedos ante tantas situaciones desconocidas y sin dejar de aprender, abriendo los ojos a un mundo siempre nuevo que mis hijos e hija me renuevan a diario.
– Como mujer, trabajando e inventando en el campo de lo social, llevando al terreno de lo público los valores y relaciones de afecto que pertenecían al mundo de lo privado, de lo “femenino”.
En toda esta trayectoria existen actos creativos porque la vida hay que inventarla cada día si queremos hacerla más habitable.

Es, en fin, una gran mujer, madre, activista por la paz, feminista y artista interdisciplinar, que nos visitó para hablar a nuestras chicas y chicos de Bachillerato de Arte sobre su dilatada experiencia como artista, implicada en el mundo que le rodea.

Nos ofreció una amplia muestra de su trabajo, por ejemplo la exposición “Estados de ánimo” (arriba) o su última exposición en la que está actualmente trabajando, “Préstame tu piel“, en la que Sofía pretende entrar en contacto con mujeres de todas las edades y razas para que les “presten” su piel a manera de lienzo y dejar “que aflore su luz interior”.

Nuestros chicos y chicas pudieron disfrutar tanto de sus explicaciones sobre técnicas pictóricas y fotografía como de su experiencia en el mundo del activismo artístico y social. Fue toda una inspiración.

Gracias Sofía

Más información sobre ella en su web: http://perso.wanadoo.es/sofifiso1/